¿Qué es la burbuja inmobiliaria?
La misma ambigüedad del término intriga a más de uno. Sobretodo ahora, que en boca de todos está el aviso de un posible pinchazo. ¿Existe o no una burbuja inmobiliaria? No pretendo determinar eso, solo tratar de esbozar de alguna manera el concepto al que esta frase se refiere y a quienes afecta.
La frase se refiere, en el fondo, al incremento en el precio de los inmuebles principalmente por razones especulativas. Es decir, tengo un piso que cuesta X euros. De pronto, los hechos y los rumores indican que el negocio inmobiliario está en crecimiento desmesurado. Entonces incremento el precio al bien que poseo. Luego repito esta operación constantemente. Al final el inmueble termina costando hipotéticamente 2X. Este procedimiento es realizado por los demás tenedores de propiedades, lo que produce en el mercado un gran incremento en el costo de las los inmuebles. Sin embargo, la situación económica real del país, si es que no ha decaído, sigue siendo la misma. Las remuneraciones de cualquier categoría se mantienen estables, pero el precio de la vivienda se ha disparado. Gran problema, ¿no es cierto?
Si bien la burbuja inmobiliaria beneficia a los corredores y a las personas naturales que poseen alguna propiedad, afecta seriamente al consumidor. Imaginemos esto. Un joven obrero acaba de casarse y está a la espera de su primer hijo. Tiene un trabajo estable en, digamos, un almacén de comida. Nuestro trabajador estuvo ahorrando durante un año y medio pequeñas cantidades de su sueldo para comprar su primer departamento. Pero, de un día para otro, el precio llegó a ser el doble. Realmente una situación enredada que se traduce en estar sin un lugar propio por unos tres años más, mientras el precio sigue incrementándose. Bastante difícil.
Pero, una sonrisa se dibuja en el rostro de los que poseen el bien buscado. Por ejemplo, tenemos a un corredor inmobiliario común. De pronto el precio de su producto se ha incrementado gracias a esa mano invisible llamada la ley de la oferta y la demanda. Puede tener un piso bastante corriente y venderlo sobre su precio sin ningún problema. Más ingresos para el vendedor, más problemas para el comprador. Pero eso no se queda así, llega un momento en que la situación se congela, por así decirlo.
Muy poca gente puede comprar. Las personas normales que se valen de la publicidad inmobiliaria ponen su anuncio en el diario y reciben cuatro llamadas en un mes. Muy pocos interesados. De pronto se produce una escasez de demanda. Recordemos que la burbuja se ha producido por especulaciones, no por exceso de oferta. En ningún momento se construyeron más casas o edificios. Habrá demanda en algún momento, porque la necesidad existe, solo que con precios más bajos. Se percibe la inminencia del pinchazo.
Veamos. No existe demanda, no se incrementa la oferta. La mejor recomendación sería vender ahora y comprar después. Mucho después. Sin embargo la burbuja no da más. Explota. Se dio el pinchazo. Las empresas se ven en la necesidad de bajar drásticamente sus precios para lograr ingresos de alguna forma. Incluso, llegan a vender bajo el precio inicial. No sólo las empresas, sino también aquellos que invirtieron en este negocio tan prometedor, se convierten en victimas de las leyes del mercado.
El fenómeno mencionado no se produce aún. Pareciera ser el desenlace irremediable. Pero ¿existirá alguna otra solución? Quizás, una que convenga a ambas partes. ¿El estado tendrá que intervenir? ¿Qué opinan ustedes?



